
Hacía mes y medio que no iba a ninguna carrera y, la verdad, no me apetecía ir. Los entrenamientos para el Mapoma me habían ido minando poco a poco y me sentía lento, muy lento. Fui con la intención de llegar entre los últimos y de hacer el 10.000 en una hora. Para rematarla, me olvidé el chip amarillo en casa y no tenía coche para ir hasta Porriño. El sábado tampoco sentía ese «puntillo» nervioso de que al día siguiente tenía una carrera.
De noche fui al cine, salí a la una de la mañana y cené un McMenú. Estuve charlando con mi chica un montón de tiempo y nos fuimos a la cama sobre las dos y pico. A las nueve sonó el despertador, lo apagué y seguí dormitando. A las nueve y media me despertaron los niños. Me levanté, me duché y me puse la ropa de correr. Le dije a mi chica lo del chip y ella me dijo que fuera igual, que como no iba a ganar no importaba llevar o no llevar el chip. También tiene razón. Le cogí prestado el coche a mi hermana y a las diez y media estaba en Porriño
Di un par de vueltas para dejar el coche y me dirigí a la salida a recoger el dorsal. A lo lejos vi a linkin_park, pero él no me vio. Poco después me encontré con Poetinmotion (el forero de CenG antes conocido como Tette) y estuvimos charlando un rato. Al rato, fui a por el dorsal y tuve que hacer una tremenda cola. Se comentaba que las mesas estaban organizadas por número de dorsal, pero éramos tantos que no se podían ver los cartelitos que habían puesto a menos de un metro del suelo. Yo acerté con mi mesa. Me entregaron el dorsal y les comenté mi caso con el chip. Avisaron a una persona de la organización y él me solucionó el problema prestándome un chip negro y cambiándome el número del dorsal. Después estuve charlando con Marola, Jabelo, Picapiedra y creo que se me escapa algún nombre. Me contaron que Picapiedra había ganado una medalla en el campeonato de veteranos en Riazor. ¡Enhorabuena, campeón!
Marché hacia el coche a «electrificarme». Me puse el khenéfono, el dorsal, etc. Empecé a trotar y me crucé con Maple Leafs, Ezeq y Poeta. Estuve calentando un rato y me saludaron telmocho y herniado. Mientras calentaba , me hizo gracia ver un pub irlandés que tenía un cartel enorme de Book Crossing. A lo mejor me acerco un día hasta allí.
Fui a la salida y me coloqué hacia atrás, como siempre. Me hizo mucha ilusión charlar con Flip y «Flipo» y reencontrarme con zipi y zape...quiero decir... Fema y Vouamodo. Tan sólo por saludarlos a ellos y a la encantadora Marola valía la pena haber ido hasta allí. Saludé a Tartarugo y estuve hablando con Safardatxo acerca del khenéfono. Me habló de que Nokia iba a sacar el modelo N97 active, con GPS, pulsómetro Polar y Sport Track. Obviamente las dos empresas finlandesas han hecho una Joint Venture. Posteriormente estuve buscando información y no le encuentro la ventaja frente al khenéfono salvo en lo del GPS. Si no me equivoco, el N97 no te planifica entrenamientos, sino que sólo te registra lo que has hecho.
Tras los múltiples avisos de que nos echáramos para atrás, dieron la salida. Yo, con mi acojone en el cuerpo, salí controlando las pulsaciones. Me gustó el recorrido. Cuando iba en la segunda vuelta, me pasa un rayo vestido de azul. No le vi la cara ni reconocí la equipación, pero le vi las piernas y supe que era Pedro Nimo. Seguí corriendo y me di cuenta de que estaba disfrutando. El sol en lo alto, la mañana fresca, la gente que miraba la carrera, los compañeros corriendo, el agua cada paso por meta, Maple Leafs unos metros por delante, Vouamodo y Fema unos pasos por atrás. Hubo un momento en que dos corredores me adelantaron y se presentaron. Yo aceleré el paso para alcanzar a uno de ellos (herniado), saludarle y preguntarle si me estaba doblando. Me dijo que sí. Volví a mi ritmo y seguí corriendo. En la última vuelta me adelantaron Fema y Vouamodo. Cuando estaba en la recta final, apreté el paso. A unos metros vi al marido de Flip, acercándose a la meta. Calculé, aceleré y cuando lo alcancé (a dos metros de la meta, bajé el pistón, le di la mano y entramos juntos en meta
En la cola para recoger la camiseta me encontré con Grimo y estuvimos charlando un rato. Me dijo que probablemtne no podrá asistir al Adidas Runnig Day por motivos laborales. Le prometí tomar apuntes y pasárselos ;-D. Mi cuñado, el triatleta, también andaba por allí. Por fin llegué al avituallamiento, que parecía haber salido de aquella canción de Mecano que decía «Cocacola para todos y algo de comer». Comí el bizcocho en forma de osito relleno de chocolate, bebía la coca, me despedí de los correlegas y me fui para el coche. Marqué el número del móvil de Banderas y estuve charlando un poco con él. Quedó muy tocado de una lumbalgia pero ya se encuentra mejor (aunque ya va para una semana y aún no le ha pasado). A lo lejos vi a Irdam y le saludé con un grito. Me quedó pena no haber visto al gran Agüita, pero ya habrá más ocasiones.
De mi marca quedé muy contento. Empleé 48 minutos y pico en recorrer los 10 kilómetros, por lo que no estoy tan lento como pensaba (ni menos lento de lo que era). Me ha animado mucho para seguir preparando el maratón. Mi próximo objetivo: La Vig-Bay.
Actualización: Me olvidaba mencionar que estuve charlando con
Fonghi, con el que compartí debut en el Mapoma el año pasado