viernes, 14 de noviembre de 2014

SERIES CORTAS EN CINTA

Ayer hubo un temporal de viento y lluvia que metía miedo. Según mi plan de entrenamiento, me tocaban series cortas en cuesta suave. Si fuera un rodaje normal no me hubiera importado correr bajo la lluvia y contra el viento. Pero las series en esas condiciones me daban repelús. Además, tenía un poco de miedo a ponerme peor de este catarro que no me da curado. Así que pensé que por qué no hacerlas a cubierto.

Después de mi entrenamiento de carrera a pie para el Maratón de Málaga (y «fuera de programa», que no se entere mi entrenador) iba a ir a mi clase de natación en la piscina del barrio. Así que cogí todo lo necesario para los distintos ejercicios y me fui a hacer mis series en la cinta del gimnasio.

Al llegar al gimnasio encontré una cinta libre. ¡Bien! Subí a ella y la puse en modo manual para hacer el calentamiento. Las otras cintas estaban ocupadas por hombres y en las elípticas había unas chicas jóvenes parloteando y riendo. Mientras calentaba iba viendo las distintas opciones de la máquina. Los dos últimos modos se acercaban bastante a lo que yo buscaba. Escogí el «modo 9» que consistía en un pequeño calentamiento seguido de series de 1 minuto fuerte y 3 minutos más lentos. 

Lo puse en marcha y el calentamiento era demasiado lento. Iba andando. Pulsé el botón de la velocidad y descubrí q dentro de cada programa había niveles. Lo puse en el «nivel 3» y comencé a calentar con un trotecillo alegre. Cinco minutos de calentamiento y se acercaba el momento del «minuto fuerte». A falta de unos segundos, la máquina empezó a pitar avisando del cambio de ritmo.

La velocidad fue aumentando progresivamente hasta ponerse a 15 km/h, que son unos 4'/km. El ritmo de mis zancadas y el ruido de mis pisadas contrastaba con el de las otras cintas. Noté algunas miradas pero yo seguí a lo mío. Empecé a sentir un cierto temor a dar un traspiés y salir despedido. Si tropezaba tendría que agarrarme a las barandillas y sacar los pies de la cinta en el menor tiempo posible. El minuto rápido terminó y comenzaron los 3 minutos de ritmo normal. Me fijé entonces en que las siguientes repeticiones serían un poquito más rápidas, a 16 km/h. Ese era el ritmo máximo que daba la máquina. Pasaron los 3 minutos y volví a oír el pitidito. Comenzó de nuevo la progresión hasta la velocidad rápida, a 3'45"/km. Iba lo más adelantado posible en la cinta pero me daba la impresión de que el pie caía muy cerca del borde delantero. La sensación era un poco estresante por el temor a tener un fallo en la pisada. Comencé a oler a motor. La cinta iba a su mayor velocidad y es posible que nunca la hubieran puesto a ese ritmo. El minuto terminó y las series siguieron hasta concluir el entreno. Al final no estuvo tan mal.  

Tras el experimento he decidido no volver a hacer series en cinta. Por un lado está la sensación de estrés por la posibilidad de tropezar y caer. Por otro lado, la velocidad en la cinta parece mayor de la que es en realidad. En la calle hubiera corrido más rápido pero en la cinta me daba impresión de no poder correr más. En tercer lugar... las series en la calle son mucho más discretas y no tienes a media docena de personas mirándote con cara de extrañeza.

Sigo sumando camino a Málaga