lunes, 4 de febrero de 2013

Vivir es una carrera de fondo

La vida se compone de inifinidad de pequeñas cosas que conforman un todo. Pequeños detalles pueden subirte la autoestima hasta niveles insospechados y pequeñas miserias pueden hundirte hasta lo más profundo. El trabajo y los compañeros, la familia y la casa, que el coche vaya bien o que esté en el taller, una llamada que no llega o una llamada inesperada, que te pongan mala cara o te brinden una sonrisa, un cambio súbito o demasiado lento, un pequeño fracaso o un éxito minúsculo, los entrenos demasiado cómodos o demasiado duros, el buen o el mal tiempo, el cansancio o las buenas sensaciones, dormir bien o mal, pequeñeces, miserias, noticias, temores, dudas, ... 

Todo tiene un nexo en común que somos nosotros mismos. Y cuando salimos a entrenar llevamos sobre nuestros hombros todo nuestro presente, nuestro pasado reciente y nuestro futuro inmediato. Durante el entrenamiento podemos concentrarnos en el esfuerzo y en el ejercicio y no pensar en nada más, o ir pensando en todo lo que nos preocupa mientras se va diluyendo con el sudor o esforzarnos hasta la extenuación para que el cansancio nos haga olvidar los problemas. 

Correr también ayuda a relativizar las cosas. Los corredores de fondo sabemos que un maratón se divide en cuarenta y dos mil pasos, para algunos unos cuantos más, para otros unos cuantos menos. Sabemos que las distancias y los tiempos son relativos, que las metas más complicadas se superan con esfuerzo y dedicación, poquito a poco, que lo que antes nos parecía imposible, ahora sabemos que es asequible. 

Aprendemos en nuestras carnes que el trabajo de meses se puede perder en dos segundos, en un resbalón, en un tropezón, en una piedra suelta, en dos segundos y dos décimas. Pero también sabemos que habrá más oportunidades, que el mundo no se acaba mañana, que no todo es definitivo, que el dolor es pasajero, que las heridas se curan, que las inflamaciones desaparecen, que le mundo sigue girando. 

Los corredores de fondo sabemos que los límites no son sólidos, que se desvanecen cuando nos aproximamos a ellos, que tras superar el primer 10 km que parecía imposible, poco después superaremos un medio maratón, más tarde nuestro primer maratón y después, el segundo y el tercero... Después descubres que hay otros mundos, que no todo acaba con el asfalto, que existen los trail y la montaña, que se pueden correr crosses y disfrutar con el barro, que puedes correr en pista, que el atletismo es más que la carrera a pie, que ahí está el tríatlón, uniendo carrera a pie con la natación y el ciclismo, ...

Cuando los problemas se te vienen encima, cuando te parece que el estrés te va a comer, cuando el mundo parece que se ha vuelto del revés, cuando las cosas vienen torcidas, cuando un «compañero» cabrón te amarga la vida, te paras y recuerdas que ya has superado con éxito cosas más difíciles, que has salido a entrenar en medio del temporal, con vientos de más de 100 km/h, con lluvia, con granizo, de noche, que has entrenado todo el inverno para correr en primavera, que has superado maratones, triatlones, pájaras, hipotermias, hipoglucemias, deshidrataciones, lesiones, punciones secas, calambres, ... 

Y sales a entrenar y piensas «Hoy que estoy cansado, voy a correr sólo 10 km». Acudes a una carrera y dejas el coche a dos kilómetros para ir calentando. Te apetece ver a los amigos y vas a un medio maratón para cruzar unas palabras con ellos o para charlar durante los 21 kilómetros, porque sólo es una media. Vas de viaje al extranjero y metes las «zapas» en el equipaje. Llegas destrozado a la meta en un maratón y ya estás pensando en volver a correr otro. Te caes, te abres una rodilla y te sientes fatal porque no vas a poder entrenar durante una semana. Amigos, lo nuestro no es normal... 

Todo está en nuestra cabeza. Somos luchadores, sabemos dosificarnos y regularnos, soportar el dolor, proponernos nuevos retos, superarnos a nosotros mismos. Y no sólo en las carreras. Los baches de  nuestro día a día los afrontamos con el mismo espíritu porque nosotros sabemos que la vida sólo es otra carrera de fondo más.

2 comentarios:

Andrés Pérez-Figueroa dijo...

Fantástica entrada, compañero. Muy certeras tus palabras, como de costumbre.

RA dijo...

Correr va de esto, me ha gustado mucho. Un saludo.